cuadernos II

14 Mar

Te toco despacio la punta de los pies, retengo ese segundo en el que todavía estas al lado mío, respirando entrecortadamente antes de levantarte y ser otra vez olvido, el café en los labios y yo sintiendo la ausencia de tu cuerpo todavía dormida, para después el olor a kolynos en mis labios con tu beso seco y “me llevo las llaves”, el ascensor y yo casi triste, y yo casi sola, la almohada humedeciéndose y yo que no quiero y no entiendo por qué así, por qué esto, pero ya sos ausencia otra vez; el tiempo del desengaño hasta que en tu puerta y la sonrisa, me pierdo nuevamente en esa espuma de Debussy en tus manos, llorando la lágrima nuestra, el cigarrillo en la boca y “esta noche me quedo” y “sí, quedate” y nos envuelve suavemente ese viento de cotidianidad, después la puerta, la luz, toco tu cuerpo para asegurarme que estás ahí, pero me perdí el momento en que te deslizaste hacia vaya a saber dónde, sólo que no me es permitido entrar y me desespero acercando mi boca a tu boca, buscándote en la oscuridad, tu mano en mi panza, mi tristeza y tu ausencia. El horror de la calma para después dormir el sueño intranquilo hasta el sol de la mañana rozándonos la cara, tu cuerpo escurriéndose de mis manos y dale mi amor levantate, el café en la cama, un beso, otro más te pido, quiero retardar lo más posible este momento en que te tengo, antes de la calle y el desengaño, hasta encontrarme nuevamente con tus ojos y la sonrisa hola mi amor.

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